Pero....¿Estos niños no duermen nunca?

07.03.2016 00:00

Si hay una frase que escucho a menudo de los padres y madres cuando vienen a visitarme tras el parto, es esta: ¡¡Isabel, no nos dijiste que los niños no dormían!! jajaja....aquí me sale la risilla maliciosa... y siempre respondo lo mismo: ¡¡claro que duermen, pero no como vosotros queréis!!

Bueno, vamos a intentar aclarar un poco el tema "sueño en los niños", para que luego no me digáis que no os lo conté, jejejeje...

En general, los niños duermen, aunque claro, no lo hacen como nos gustaría a los padres que lo hicieran, es decir, toda la noche de un tirón y por supuesto, con  siestecilla vespertina pertinentemente incluida....¿o no?

Pues mucho me temo, que habrá que esperar un poco para conseguirlo.

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¿Cómo es el Sueño del Bebé?

Partimos de la base de que cuando un bebé nace, mantiene durante un tiempo el ritmo que traía impuesto desde la barriguita de su madre. Durante el embarazo cuando nosotras estábamos activas por el día, el bebé solía estar tranquilito y apenas se movía. Esto es comprensible porque los movimientos de idas y venidas de la madre le procuran al bebé un movimiento de efecto mecido, que les mantenía tranquilitos y dormidos. Sin embargo, cuando llegaba la noche y la mamá se tumbaba en el sofá o se acostaba, empezaba la jarana y el bebé se movía, porque había parado ese mecidito que tanto le relajaba. ¿Lo recordáis?

Pues ellos cuando nacen, hasta que regulan su ritmo circadiano "sueño-vigilia" como el de los adultos, duermen más de día y están más activos de noche. Con el tiempo, esto cambiará pues la melatonina, que es una hormona inductora del sueño, terminará por normalizar esta situación, aunque no de manera inminente.

Si observáis a un bebé durante su primer mes de vida, ellos van durmiendo durante el día a intervalos cortitos, entre toma y toma. A veces una hora, o dos o incluso, tres. No obstante, por la noche se la pasan en blanco y apenas cierran un ojo, al igual que su madre, que se levanta en modo zombie.

Fases del Sueño Infantil

Otro aspecto importante para los padres es conocer que el sueño del bebé está sujeto a fases, al igual que el de los adultos.

Hay que aprender a saber reconocer lo que se llama el "sueño activo" en los bebés, es decir un sueño en el que el bebé parece intranquilo, se mueve mucho, emite sonidos o quejidos, respira agitadamente, mueve sus brazos y sus piernas, y parece realmente que está incómodo. ¿Qué hacemos pues aquí? No interrumpir este sueño.

Si los padres no conocen esta situación, es probable que lo cojan para intentar calmarlo y ello interrumpirá el sueño, con lo que realmente lo que están haciendo es no permitir que éste poco a poco se vaya normalizando. Si dejamos al niño sin cogerlo, en cuestión de 30 ó 40 minutos máximo entrarán en lo que llamamos el "sueño tranquilo" es decir, la fase de sueño profundo, donde se encuentra totalmente relajado y respira suave y profundamente. A lo largo de la noche se van alternando -de forma cíclica- estas dos fases con los despertares . En los primeros meses es normal que existan despertares nocturnos frecuentes, entre cuatro o cinco mínimamente. Poco a poco el sueño irá madurando y cada vez le costará menos trabajo al bebé aprender a conciliar el sueño.

En relación con la Lactancia Materna

Soy consciente de que las madres que dan el pecho se quejan mucho al principio de lo poco que duermen sus hijos por la noche y por extensión, ellas. Esto en parte, es debido a las fases del sueño anteriormente explicadas y también, a otros aspectos relacionados con la alimentación del bebé que analizamos a continuación.

Las tomas de la noche son las más beneficiosas para los dos, pero obviamente son las más sacrificadas para la madre. En estas tomas, la prolactina alcanza los picos más altos de todo el día y éstos se producen entre las 2 y las 6 de la mañana. El resultado es que el estímulo para producir leche al día siguiente es mayor para la madre durante estas horas, luego ésta producirá más leche por la mañana.

Para el bebé también son muy recomendables estas tomas pues cuando éste nace, tiene un estómago muy pequeñito, que necesita llenarse a menudo, porque también se vacía rápidamente. Las tomas nocturnas frecuentes evitarán hipoglucemias en los primeros días y harán que el bebé crezca más y gane más peso.

Como curiosidad, os contaré que la leche materna va cambiando su composición a lo largo del día y de la noche, y a eso de las 4 de la mañana, los niveles de triptófano y melatonina son los más altos de todo el día. El triptófano es un aminoácido que interviene en la formación de la serotonina, que es una hormona inductora del sueño y del placer (quien a su vez, es precursora de la melatonina, que ya hemos dicho que también induce el sueño), de tal forma que estos picos de estas sustancias harán que poco a poco el bebé vaya regulando su ritmo circadiano y con el tiempo conseguirá dormir más por la noche y menos por el día, como sus abnegados padres ansían.

Por otra parte, deciros que el estómago del bebé va creciendo progresivamente a lo largo del primer mes, con lo que poco a poco éste irá incrementando los tiempos entre toma y toma y ambos descansaréis más y mejor.

¿Y si le meto biberón, dormirá más?

Hay mucha gente que seguro te comentará que los niños duermen más por la noche cuando toman biberón que cuando toman pecho y esto no es del todo cierto. El estómago del bebé es el que es, le des bibi o teta, con lo cual se despertará más o menos igual probablemente, aunque efectivamente, la digestión del biberón es algo más pesada, lo que puede hacer que ciertamente algunos niños sí alarguen estas tomas, pero creedme, no funciona normalmente y tu bebé obtendrá muchos más beneficios con la leche de su madre que con la de fórmula. Pasa igual cuando queremos meterle los cereales antes de los seis meses por la noche y por la misma razón, y la madre te confiesa que no ha dado resultado, ¡¡lógico!! El sueño de los niños es inmaduro hasta los cinco años, por lo tanto será normal que acontezcan estos despertares (aunque cada vez más escasos y de menor duración) hasta que madure su ciclo sueño-vigilia.

¿Qué podemos hacer entonces para descansar?

Cambiar de hábitos. Pues sí, es sencillo de entender aunque no fácil de conseguir. Si el niño duerme más por el día que por la noche, nosotros habremos de hacer lo mismo, intentar cambiar nuestros hábitos y adaptarnos al ciclo del bebé mientras él se adapta al nuestro.

Descansa cuando lo haga el bebé, apaga móviles, descuelga teléfonos y lánzate a los brazos de Morfeo, sea la hora que sea y esté la casa como esté....

Por la noche nos puede facilitar el descanso la posibilidad de colechar, pues así mientras el bebé está mamando, la madre puede cerrar los ojos y dormir, acordaros que la prolactina da sueño. Así la madre no se espabila ni se tiene que levantar a dar el pecho. Sí, ya sé que hay algunos padres/madres a los que esta práctica nos les agrada o les da miedo, pero entonces podemos optar por una cunita de colecho, que es aquella que se fija a la cama de los padres y queda abierta a esta por un lateral, de tal forma que se facilita el sacar al bebé de ella para darle de mamar y luego lo devolvemos a su cuna fácilmente, sin espabilarnos mucho, ni madre ni hijo.

Otra opción es que el papá o algún familiar se haga cargo del bebé después de mamar o en la siesta, para que esa madre descanse más tranquila.

De todas formas, sed muy pacientes. Finalmente los bebés terminarán por dormir igual que nosotros y unos lo consiguen al mes y otros a los cinco años, pero lo harán.

Como anécdota final os contaré que la primera vez que mi hijo pequeño durmió toda la noche de un tirón (como os digo, a los cinco años) lo primero que me dijo nada más levantarse fue: ¡¡Anda mami, que hoy no te he despertado!!  Y a partir de ese momento, esta que les escribe duerme a pierna suelta cada noche....

¡¡Ánimo!!