Niños de Alta Demanda

19.01.2015 13:12

Erróneamente, muchos de nosotros pensamos que todos los niños son iguales y que básicamente todos siguen los mismos patrones de comportamiento, pero esto no es así. Hay niños que pueden presentar unas características diferentes y unos patrones diferentes a los demás y también son niños que pueden resultar completamente agotadores para sus padres/madres. Nos estamos refiriendo a los niños de Alta Demanda.

Bebe-llorando

¿Cómo sabemos que un niño es de Alta Demanda?

Las primeras referencias de estos niños se las debemos a un pediatra, el Dr. Sears, quien tuvo la experiencia de tener una hija cuyo comportamiento difería significativamente del de los hermanos que la precedían. Lo que a los ojos de la gente era una niña llorona, irritable y de carácter difícil y las constantes alusiones al comportamiento de ésta, motivaron a su padre a buscar un término que pudiera servir para identificar a su hija y en general a los niños que pudieran ser como ella, y así surgió el apelativo “Niños de Alta Demanda”.

Por tanto, ¿Qué es un niño de Alta Demanda?

Básicamente es un bebé que se muestra más intransigente en general que el resto de los bebés. Demandan constantemente la atención de sus padres, en concreto más de la madre que del padre y exigen mediante llanto intenso, que sus necesidades sean satisfechas de forma inmediata. Son muy perseverantes y cuando quieren algo, no cejan en su empeño hasta conseguirlo. Sin embargo, cuando consiguen lo que quieren, no se calman y quedan tranquilos, sino que al poco tiempo comienzan a demandar cualquier otra cosa y así constantemente. Son bebés insatisfechos por definición e hiperactivos.

No les suele gustar estar solos y demandan continuamente a sus padres  tolerando muy mal su separación, sobretodo de la madre. Por lo general no suelen dormir mucho y si lo hacen, apenas les dura el sueño unos veinte minutos seguidos. Tienen muchos despertares nocturnos. Maman muy atolondrados y constantemente, como si nunca estuvieran satisfechos.

Curiosamente son bebés con mejor tono muscular en sus primeros meses que los demás y los ves que sostienen su cabeza mejor de lo que sería propio para su edad, pues necesitan estar pendientes de todo ya que son muy curiosos y les interesa mucho el entorno. No obstante también suelen ser bebés extremadamente sensibles a determinadas cosas como cambios de rutina, ambientes ruidosos o con mucha gente. Se sobreestimulan con  facilidad por el entorno que les rodea  y eso les hace demandar constantemente a su madre sobretodo, para calmarse, razón por la que requieren mucho contacto físico con sus progenitores.

Son imprevisibles y cuando parece que les estás cogiendo el truco, te cambian y lo que hoy te iba bien con él, mañana ya no le calma y volvemos a empezar. Les irrita que los vistas y desvistas, que los bañes y cualquier cosa por simple que nos parezca. No suelen entretenerse solos sino que son dependientes de sus padres incluso para el ocio.

Pero…y los padres/madres, ¿Cómo llevan esta situación?

Podéis imaginar que nada bien. Suelen ser padres/madres que incluso tienen sentimientos de culpa porque piensan que ellos podrían ser la causa del comportamiento de sus hijos por hacer algo mal o quizás  porque no son capaces de entenderlos o porque no tienen paciencia suficiente o un sinfín de razones más para llegar al mismos sitio y es que la mayor parte de las veces se echan ellos la culpa de todo.

En mi experiencia a lo largo de estos años entre bebés,  he conocido a algunos niños así y os puedo asegurar que la angustia que transmitían sus madres (me refiero a las mamás, porque trato más con ellas que con los papás) te rompía el alma de ver lo mal que lo estaban pasando. Recuerdo incluso una madre que me dijo una vez que se arrepentía de haber sido madre. Creedme que para que una madre te diga eso, imaginaos lo mal que se puede estar sintiendo. Una madre que cada vez que oía llorar a su hijo (cosa que ocurría constantemente) no podía evitar que sus lágrimas afloraran igualmente. Una madre al borde del caos, rozando la línea roja, psicológicamente hablando.

Resultan absolutamente agotadores, tanto para sus padres como para los abuelos o para cualquier persona que se ofrezca a echar un cable. Suelen ser hijos únicos, pues acaban con el instinto paternal y maternal de sus progenitores de raíz.

Encima, por si no tienen poco  estos padres/madres, la gente de su alrededor ni los entiende, ni los ayudan porque constantemente los están machacando con comentarios como: “es que lo tienes muy mimado, déjalo llorar, ya verás como cuando entienda que no se sale con la suya, se le pasará” o “no ves que te está manipulando, no cedas que te tiene cogido el truco” “es que no puedes estar encima suya a la primera de cambio”, "la culpa la tienes tú por cogerlo tanto, lo estás malacostumbrando",  etc….Estos comentarios confunden aún más a la madre y la hacen sentirse todavía más incomprendida y sola ante su situación. Aquí los padres/madres deben ser tajantes con estos consejos bienintencionados y contestarles que ya saben muy bien cuáles son las necesidades de su bebé y cómo satisfacerlas sin su ayuda. Y que para ellos, igual que para cualquier padre/madre, la prioridad es que su hijo se sienta bien.y si ello conlleva cogerlo en brazos cada vez que lo demanda, no hay nada de malo en ello.

¿Mejora este comportamiento con el paso del tiempo?

Generalmente no, se puede suavizar un poco con la edad, pero son rasgos que marcarán el carácter de ese bebé-niño-adolescente-adulto  de por vida. Visto desde el punto de vista psicológico, si somos capaces de enfocar esas características hacia el lado correcto, serán personas muy constructivas y perseverantes, competitivas y tenaces y en general, son muy inteligentes y carismáticos. Es labor de los padres orientarlos correctamente para que empleen esas características diferentes de su carácter hacia el lado positivo. Y siempre hay algún matiz o habilidad en estos niños que sería interesante potenciar para hacerlos más seguros de sí mismos.

¿Cómo actuar con un niño de Alta Demanda?

Lo primero es entender que nuestro hijo lo es… ¡¡ojo!! no es ponerle una etiqueta y ya está, sino entender que éste tiene unas necesidades diferentes de los otros niños y que requiere otras atenciones. Necesitará más disponibilidad por parte de sus padres/madres.

Informarse bien de lo que le pasa a nuestro hijo es la clave para entender sus necesidades y actuar en consecuencia con él.

Tampoco vale etiquetar a cualquier niño que llore un poco más de la cuenta como Alta Demanda, ya hemos visto cuáles son las características de estos niños y se suelen cumplir todas más o menos.

Generalmente, con estos niños suele ir mejor la Crianza con Apego o Natural que la Crianza Tradicional, lo sé…y con todos los demás, lógicamente, pero para éstos suele transformarse en una necesidad.

Tal vez el porteo les haga sentir más seguros y calmados, pues les podría servir como medida para contrarrestar su sobreexcitación constante, ya que sabemos que el contacto físico los relaja.

Mamar a demanda y practicar el colecho suele irles bien y esto último les suele hacer dormir mejor aunque no evita los despertares, pero al menos si se despierta y te ve a su lado, se dormirá antes de nuevo.

En general esto no los va a corregir, ya lo hemos visto porque son rasgos de carácter que no podremos eliminar, pero al menos hará que “salten” menos ante situaciones cotidianas.

Lo sé, es muy difícil, pero hay que esforzarse en entenderlos sobretodo y resignarse a que es un bebé especial con necesidades especiales.

No son niños enfermos sino más despiertos en general y con más interés por el mundo que les rodea. Cuando los padres nos informamos y lo aceptamos, mejora nuestra perspectiva y forma de llevarlo.

Y no, todos los niños no son iguales.

Lectura recomendada: Crianza de Alta Demanda. Autora: Mónica San Martín.