Lactancia Materna: Comenzando juntos.

05.10.2015 00:00

Del 5 al 10 de Octubre celebramos en España la Semana Mundial de la Lactancia Materna y como no podía ser de otra forma, nuestra entrada de hoy está dedicada a este apasionante tema.

En mi modesta opinión y habida cuenta de las experiencias y testimonios que recibo cada día en mi consulta, creo que la mayor parte de los fracasos en la lactancia se deben a una mala gestión de éstas desde el principio, por ello he enfocado la entrada a esos primeros momentos, primeras dudas, primeras necesidades de la madre y el niño.

¿Cuándo comienza la lactancia?

Lo ideal es que comience antes de dar a luz, es decir, obteniendo información de todo lo que le va a ocurrir a esa mujer a partir de que sea madre y así empezar con buen pie. Conocer de antemano la fisiología y el funcionamiento de la teta, así como las necesidades de su bebé, le allanará el camino significativamente. Cierto es que la lactancia debería ser algo intuitivo, pero no lo es. Estamos sometidos a tanta presión de la sociedad que no nos permite dar rienda suelta a nuestros instintos más primitivos para pasar a buscar la razón y el porqué de todo, de tal forma que esto lo único que hace es restar naturalidad a la verdadera condición del ser humano, la condición de ser mamífero.

Una vez informados correctamente, la auténtica lactancia materna empieza en el mismo paritorio, si el hospital donde hemos dado a luz nos lo permite, en su defecto, nada más llegar a la habitación.

Es muy importante que los padres/madres expresen su intención de dar el pecho (vía oral o escrita mediante la elaboración de un plan de parto) a los sanitarios que les van a atender (obstetras y matronas) para que se les facilite en todo momento el ambiente necesario para empezar bien y el asesoramiento que precisen. Y sería muy importante, ni que decir tiene, que se respetase esa voluntad y se tratase esa lactancia con respeto y empatía desde el principio, facilitándola en lugar de entorpeciéndola.

Lo ideal es hacer un primer contacto piel con piel en el mismo instante en que el bebé ve la luz tras su nacimiento. Ese primer contacto es crucial para que ambos, madre e hijo, pongan todo de su parte para iniciar una lactancia exitosa. Si no es posible allí lo haremos en la habitación.

¿En qué beneficia al niño este primer contacto piel con piel?

Nadie duda el estrés que el bebé ha de pasar durante el parto (medible con los altos niveles de hormonas estresantes -catecolaminas y noradrenalina- extraídos en sangre de cordón) y las sensaciones nuevas desconcertantes a las que se ve sometido (la sensación de gravedad por primera vez, los ruidos y sonidos percibidos como atronadores en los primeros momentos, esa luz cegadora, la sensación de frío y desprotección, la manipulación del bebé nunca antes tocado, la reanimación…imaginaos). Por ello podréis entender fácilmente lo necesario que es que ese bebé se tranquilice en el pecho de su madre, que resulta un lugar cálido para él, desnudos ambos, piel con piel  y con tan solo una toalla caliente tapando al bebé (el pecho de una madre es termorregulador, aumenta la temperatura corporal para hacer de incubadora a ese bebé). Allí, calentito y recogido, volverá a escuchar sonidos reconfortantes y conocidos como el latido cardíaco, reconocerá el olor de su madre y se le tratará con respeto y cariño para hacer menos estresante su primera incursión en el mundo extrauterino. La madre libera durante el parto una cantidad importante de oxitocina y endorfinas -hormonas llamadas del amor- que predispondrán a la madre a apegarse a ese bebé en cuerpo y alma y al bebé -que recibe las hormonas también a través de la sangre del cordón- a permanecer en contacto físico y visual con su madre y a tranquilizarse, mediante una actitud llamada  "alerta tranquila", que durará unas dos horas y que le facilita el agarre y la búsqueda del pezón materno. La saturación de oxígeno en el bebé es mejor, sus niveles de glucosa en sangre, el ritmo respiratorio y cardíaco es mejor y estos niños lloran menos.

En este contexto el bebé, dotado de un instinto primario y rudimentario de supervivencia, poco a poco irá buscando el pezón de la madre -reconociéndolo por su aumento de tamaño y pigmentación característica que acontece durante el embarazo-  y terminará por agarrarse de forma espontánea sin que nadie tenga que darle instrucción alguna. Para ello flexionará y extenderá sus articulaciones para ir reptando por el cuerpo de su madre, levantará la cabeza con los ojos bien abiertos, pellizcará a su madre mientras lo intenta una y otra vez hasta que por fin lo conseguirá. A esto lo llamamos agarre espontáneo y hay bebés que lo consiguen pronto y otros que pueden tardar algo más en hacerlo, pero en cualquier caso, dejarle que lo intente por sí mismo es muy beneficioso para ambos, madre e hijo. El bebé que se agarra por sí mismo, tendrá una tasa más alta de agarre correcto y por tanto, tendrá menos dificultades para mamar correctamente. Mientras el bebé lo intenta, la madre va reforzando los vínculos afectivos con su hijo y eso hará que se motive más a cuidar de él además de ir estimulando el mecanismo hormonal que hará que la leche suba antes. Los niveles de oxitocina son muy altos en la madre en estos primeros momentos con lo que su útero se contraerá con fuerza y disminuirá de forma importante la probabilidad de tener una hemorragia puerperal.

Como podréis imaginar es muy necesario que madre e hijo estén a gusto y relajados, por tanto, no ayuda demasiado tener una habitación repleta de familiares “intentando ayudar” a la reciente mamá mientras clavan su mirada en los pechos desnudos de la pobre mujer -indefensa y probablemente avergonzada-  y vierten todo tipo de consejos bienintencionados, amén de pasar al bebé como la “falsa moneda” de unos a otros. Todo esto sobra, creedme.

Volviendo al agarre (perdonadme pero no podía dejarme eso atrás) si pasado un tiempo el bebé no lo consigue por sí mismo, podemos ayudarle con paciencia pero interfiriendo lo menos posible. De media, la mayor parte de los niños suelen conseguirlo en unos cuarenta minutos (algunos antes y otros después, no nos impacientemos por tanto).

El Agarre Correcto

El bebé debe estar pegado barriga con barriga a la mamá, los labios bien abiertos y evertidos hacia afuera, el pezón y todo lo que le quepa de areola dentro de la boca, las mejillas redondeadas al mamar (nunca hundidas) y la lengua rodeando pezón y areola. Si el bebé se agarra así (mirad la imagen ilustrativa que os comparto), es muy probable que mame correctamente y a la madre no le duela con lo cual estará más relajada y predispuesta a amamantar a su hijo.

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La lactancia materna no es dolorosa, aunque asumimos que los primeros días, incluso semanas, los pezones  pueden estar sensibles y molestar en las primeras succiones, remitiendo estas molestias conforme avanza la tetada. Si el dolor permanece durante la toma ininterrumpidamente, es que algo está fallando y hay que buscar ayuda profesional para solventarlo de manera precoz.

A partir de aquí, es sólo cuestión de confianza entre esa madre y ese hijo. Confianza por parte de esa madre que se sabe capaz de alimentar correctamente a su hijo por su condición de mamífera y que a la hora de tomar decisiones, hará prevalecer su instinto animal antes que el racional.

Confianza por parte del bebé, que sabrá que sus reclamos serán atendidos por su madre cada vez que lo necesite sin interferencias de horarios, relojes, comentarios o lógicas inexplicables. Escuchar al bebé y escucharte a ti misma es la mejor manera de comenzar la lactancia correctamente. Y si necesitas ayuda, pídela de forma precoz, pero busca ayuda profesional, créeme, otro tipo de "ayuda bienintencionada" no hará más que sembrar la duda en ti y hacerte tomar decisiones equivocadas.

El calostro: la primera leche.

El calostro es la primera leche de color amarillento que alimenta a tu bebé, muy nutritiva y suficiente para un bebé con un estómago aún muy pequeñito. Más adelante, a los tres o cuatro días tras el parto éste cambiará (aumentará en cantidad y se aclarará en color) y notarás la famosa "subida de la leche" que hará que ya no dudes de que puedes alimentar a tu bebé. Mientras ocurre esto, piensa que la naturaleza lo tiene todo previsto y el bebé no necesita nada más que lo que su madre le proporciona. Si el bebé llora, (aunque no siempre será por hambre, podrá ser también por inseguridad, miedo, estrés, necesidad de protección, calor, apego...) cógelo con dulzura, arrímatelo al pecho para que se calme, ambos os beneficiaréis de ello. Olvídate de lo demás, sembrará en ti una duda innecesaria.

Es sumamente importante evitar interferencias como biberones o chupetes, que no sólo no son necesarias, sino que confunden a nuestro bebé (y a su madre) y no se lo ponen nada fácil a ninguno de los dos.

Durante los primeros seis meses el bebé no necesita ninguna otra cosa que no sea la leche  de su madre y el calor de sus brazos. No necesitas darle agua ni ninguna otra cosa pues la leche le aporta tanto el alimento sólido como el líquido. Y efectivamente, al principio el bebé mama muy a menudo y esto puede resultarle agotador a la reciente mamá, pero si comprendes que la razón es que su estómago es muy pequeñito y se vacía muy pronto, tal vez saber esto te lo ponga más fácil. Más adelante, ya verás como el bebé va espaciando sus tomas conforme se va haciendo mayor y su estómago crece. Intenta descansar cuando lo haga el bebé y prueba a dar el pecho tumbada en la cama, eso hará que puedas descansar mejor y beneficiarte de las hormonas de la lactancia que producen somnolencia. Aprovéchalo.

Por último, aprende algo importante: si estimulas más, produces más. Así de sencillo, así de simple. Y a la inversa, por supuesto. Por eso cuando una madre te comenta que está notando que produce menos leche, lo que se recomienda es poner al bebé mucho más a menudo al pecho. Rápidamente notará el aumento de producción.

Poco más hay que decir, sólo que lo vais a disfrutar enormemente los dos, ya lo verás.

Si has llegado hasta aquí, significa que lo quieres intentar con todas tus fuerzas, por eso, estamos a tu disposición y queremos caminar a tu lado en este bello recorrido que es la "vida con un bebé entre tetas y amor verdadero".

¡¡¡Feliz Lactancia!!!

Dra. Mª Isabel Martínez Muñoz

Médico y Asesora de Lactancia Materna