Lactancia Materna: Bebé que no hace peso.

07.09.2015 00:00

Ya hemos hablado de esto en alguna ocasión, aunque no de manera específica y creo que siempre es necesario reforzar este aspecto para comenzar con mejor pie y con más ilusión en la lactancia. Pues a veces hay madres que abandonan el barco antes de tiempo por las dificultades iniciales.

Es verdad que hay muchísimas madres a las que la lactancia les va bien desde el principio y no tuvieron ninguna dificultad, pero éstas no te vienen a consulta porque no necesitan esa ayuda. Son las que comienzan con dificultades las que necesitan ese apoyo precoz y esa ayuda inmediata para evitar que el comienzo en la lactancia se dificulte y esa madre pueda tomar una decisión errónea de la que pueda arrepentirse más adelante porque la tomó en un momento vulnerable (porque se encontraba cansada, le dolían los pezones o tenía grietas, o el bebé no mamaba lo suficiente)

Esta semana he tenido tres casos de mamás campeonas que a pesar de las dificultades de encontrarse con un bebé que no ganaba peso siguiendo las recomendaciones  de la lactancia a demanda y haciendo todo lo correcto en principio. Madres muy preocupadas porque les habían planteado ya la alternativa de siempre, el biberón como solución al “problema”, pero que ellas sabían que antes de eso había que pelear por esa lactancia porque su propia naturaleza se lo pedía.

Con la ayuda necesaria, han conseguido salvar sus lactancias (o estamos en ello) y remontar a sus peques. Pero estas madres han solicitado ayuda precoz y han confiado en mí, lógicamente. Eso es importante, pedir la ayuda especializada que se necesite de forma precoz, eso es determinante.

Os voy a exponer el primer caso, que es algo que veo muy a menudo, para que veáis lo fácil que ha sido remontar esta lactancia con esa ayuda necesaria, pero que tiene que estar ahí cuando se la necesita.

Bebé que nace con 3300 gr., a término. Buena exploración general. En la primera semana pierde 250 gr. (pérdida de peso normal asumiendo que la normalidad se encuentra entre una pérdida del 7-10 % en la primera semana) Consulta por dolores de pezón y grietas y por esa pérdida de peso, que no parece remontar en la segunda semana. Consultado con su pediatra, éste les aconseja meter el biberón, a lo que la madre, obviamente se resiste.

A la exploración el bebé se agarra muy bien, no tiene frenillo ni nada que pudiera dificultar la lactancia, pero en apariencia está muy flojito y aunque reactivo, pero excesivamente adormilado. Los padres me comentan que es muy dormilón.

Al preguntarle por el número de pipises y cacas al día, me contestan que unos cuatro pipises al día y apenas una caca al día y no todos los días. A la pregunta de cada cuánto mama, los padres me comentan que cada tres o cuatro horas más o menos.

Por parte de la madre, nos encontramos a una mamá muy nerviosa y dolorida con grietas en ambos pezones, que cada vez que se agarraba al bebé, se tensaba completamente y mostraba bastante ansiedad.

Recomendaciones

Respecto a la madre:

En principio, la actuación en consulta fue reforzar la confianza de la madre y ayudarla a adoptar una postura correcta para ella y el bebé. Tan solo con eso, hemos conseguido que el dolor disminuya de forma significativa y se limite a las primeras succiones, cediendo después (lo cual asumimos como normal en las primeras semanas). Disminuye la carga de ansiedad en la madre y se muestra más relajada en su actitud con el bebé al comprobar que el dolor ha disminuido considerablemente con esta corrección postural y con su actitud. Recomendamos tener el pecho al aire todo lo posible para que cicatricen las grietas, evitar la humedad y le damos un aceite de vitamina E para que se lo aplique tras cada toma (también se pueden utilizar productos como lanolina o blastoestimulina y/o similares, lo que se prefiera) .

Respecto al bebé:

Pesamos al niño el mismo día, para tener ese dato actualizado y le recomendamos que se ponga al bebé al pecho cada dos horas como tope durante el día y si por la noche éste espacia más las tomas (como ellos mismos nos venían comentando que solía hacer) como tope, cada tres. Recordamos que la lactancia a demanda implica que los bebés son los que regulan sus tomas, pero en casos especiales y si el bebé no gana peso o se encuentra aletargado, como era el caso, necesitamos aumentar el número de tomas para normalizarla.

Le enseñamos la técnica “dedo-jeringa” (que os ilustramos en la fotografía adjunta) para que suplemente con su propia leche extraída mediante sacaleches si ve que el bebé está cansado y le cuesta succionar, actuando como ayuda pero sin meter tetinas ni nada que pueda confundirle. Compruebo que la succión del bebé con esta técnica es muy buena.

Pedimos un control de peso a los cuatro días y a la semana, registro de pipises y cacas, así como el estado general del bebé.

Técnica dedo-jeringa

Imagen de la Técnica Dedo-Jeringa, utilizada cuando el bebé es muy dormilón, prematuro, no mama lo suficiente o se cansa muy pronto. La suplementación se realiza por el lateral siempre (comisura de los labios) y el dedo índice o meñique del padre o madre  (dependiendo del tamaño de los dedos, el que resulte más cómodo y previamente bien lavados como sobraría comentar ) irá al paladar del bebé. Ello hace que el bebé asocie la succión con la alimentación, evitamos confundirlo y que se canse en exceso, hasta que poco a poco vayamos normalizando la lactancia.

Resultados:

A los cuatro días, el bebé consigue hacer 25 gramos diarios (la ganancia de peso normal para las primeras semanas es de 20 gr. /diarios, por lo que el peso está muy por encima de lo esperado). Número de pipises al día: 7/8, completamente normal. Cacas: 2/3 al día y todos los días (normal) y con respecto a la actitud del bebé, se encuentra más activo y demanda más a menudo. A la semana, ganancia de peso: 200 gr., mismos parámetros normales de cacas y pipises.

La madre sigue con dolor en los pezones pero va remitiendo paulatinamente y las grietas han sanado.

Problema solucionado prácticamente, en menos de una semana y os recordamos que en la primera consulta con su pediatra, ya le había recomendado la ayuda con biberón. Sobran las palabras.

La semana que viene os contaré otro caso que tengo ahora en vías de resolución, algo distinto y más complejo, por haber estado ingresado en neonatos,  pero que espero que tenga final feliz como éste.

En definitiva, la lactancia puede resultar dura si tenemos algún problema al principio, pero el mensaje que quiero transmitiros es que con la ayuda necesaria y precoz, podemos remontar las adversidades y disfrutar de esta experiencia. Sólo debéis buscar esa ayuda especializada, por supuesto.

Feliz Lactancia.