Estreptococo Positiva

01.09.2014 12:40

Hoy en nuestra entrada vamos a hablar como siempre de ser positiva, pero en este caso al Estreptococo beta agalactiae.

Debido a la incertidumbre y el miedo que provoca en las embarazadas el hecho de que sus ginecólogos les comuniquen que son portadoras de este germen -añadiendo a esto que la mayoría de las veces no se paran a explicar realmente en qué consiste este “ ser positivo” y en qué repercute- esto deriva en un clima de tensión y nerviosismo entorno a esta cuestión, razón por la cual me he planteado la necesidad de intentar aclarar estos conceptos para al menos, que la información nos haga vivir nuestra positividad de una manera más relajada, si se puede.

El estreptococo beta agalactiae es una bacteria (perteneciente a la familia de los estreptococos del grupo B)  habitual en nuestra flora bacteriana. Normalmente se encuentra colonizando el intestino delgado formando parte de esa flora intestinal. Habitualmente ese es su hábitat natural y permanece circunscrito a él debido a que el sistema inmunitario y los propios jugos biliares lo destruyen evitando así su propagación hacia intestino grueso y recto. Sin embargo, hay personas sanas en las que podemos encontrarlos en colon, ano y en mujeres, incluso colonizando vagina y tracto urinario. Generalmente, aunque se detecten allí,  si su concentración no es elevada (que suele ser lo habitual) no suelen dar problemas de infección. En caso afirmativo, darán molestias y habrá que tratarlas con antibióticos. Quiere decir esto que entre un 20 y un 30 % de la población adulta sana, son portadoras del EGB (estreptococo grupo B), incluidas las mujeres gestantes.

No obstante en este colectivo –las embarazadas- este germen ha de ser rigurosamente observado por su posible implicación en la producción de sepsis neonatales (infecciones generalizadas) potencialmente graves y que obligan a extremar las precauciones. Quede claro, que aquella embarazada que resulte portadora, no tiene por qué asustarse, pues ser portadora no significa tener infección activa, ya que nuestro sistema inmune se encarga de mantenerlo “a raya” y recordamos que hasta un 30 % de las embarazadas pueden ser positivas sin que exista clínica alguna.

Durante el parto, el bebé puede sufrir una colonización por el EGB y en condiciones normales no suele ocurrir nada, pero desgraciadamente hay casos en los que el bebé (probablemente por su condición de baja inmunidad por inmadurez, por prematuridad, por rotura precoz o prolongada de membranas, infección del líquido amniótico y/o algunos otros factores potencialmente concomitantes) se puede ver afectado de manera más grave y puede sufrir una neumonía, que igualmente podría derivar en una infección generalizada (sepsis neotanal) que obligaría a desplegar todos los protocolos de actuación urgentes e intensivos pues el desenlace pudiera ser fatal si no se consigue erradicar.

EXUDADO VAGINAL

Esto nos lleva a la importancia de detectar precozmente a las embarazadas positivas frente al EGB y de ahí que en el último mes de embarazo (sobre la semana 35- 37 dependiendo de los protocolos) se les haga una prueba de screening o cribado consistente en tomar una muestra (exudado) de vagina (y a veces también del ano) y llevarlo al laboratorio para comprobar tras su cultivo, la proliferación o no de dicha colonización bacteriana. Esta prueba es completamente inocua, no es dolorosa y es bien aceptada en general por la población receptiva, razón por la que es la prueba recomendada para detectar positivos en embarazadas.

PROTOCOLO DE ACTUACIÓN HOSPITALARIO

En caso de ser positiva, se administrará durante el parto tres dosis de ampicilina o penicilina intravenosa  (eritromicina en alérgicas) con un par de horas de diferencia entre las dosis (aunque este protocolo puede variar dependiendo del hospital y el criterio del ginecólogo) y de esta forma, conseguimos que el bebé reciba los antibióticos -vía materna- necesarios para en caso de que resultase colonizado, tener estrategias para bloquearlo.

Esta práctica, aunque es la habitual, no está exenta de cuestionamiento en el momento actual, ya que sus detractores afirman que ello está contribuyendo al aumento de resistencias a los antibióticos y provocando infecciones colaterales e igualmente graves debidas a los gérmenes penicilín-resistentes.

ALTERNATIVAS HOMEOPÁTICAS

En cualquier caso, debemos saber que también hay alternativas de ataque frente al EGB de naturaleza homeopática, que si bien carecen de rigor científico alguno (ya que no parece ser atractivo a las industrias farmacéuticas, que son las que invierten en investigaciones para luego comercializar)  podemos afirmar que parecen estar danto buen resultado.

Por un lado están los probióticos, que son complementos (consistentes en concentrados de microorganismos vivos –del estilo de los lactobacillus-) que pueden suministrarse vía oral o vaginal y tienen la finalidad de aumentar la competitividad de nuestro sistema inmune y mejorar así nuestra respuesta a las infecciones. También tienen la misión de restablecer la flora vaginal habitual, lo cual nos resulta beneficioso para evitar desequilibrios que faciliten la aparición de vaginitis y vulvovaginitis. Ello los hace estar bastante recomendados actualmente en la mujer (no solo en la embarazada, sino en general) para prevenir desequilibrios y con ello las infecciones. Los probióticos se encuentran, de manera natural en alimentos fermentados como el yogur, kéfir y verduras cultivadas y también comercializados en farmacias.

Por otro está el ajo. El ajo es un antibiótico natural y conocida es su acción bactericida desde tiempos inmemoriales, aunque su empleo intravaginal provoca cierto rechazo en algunas mujeres. La terapia consistiría en alojar un diente de ajo en la vagina durante tres días y ello consigue revertir positivos al EGB, tampoco existen estudios científicos que lo avalen, pero ahí están los resultados.

Otra alternativa es una hierba llamada Equinácea. Ésta se toma en infusiones normalmente y también es conocida su acción antimicrobiana, sobretodo en norte de América que es de donde es originaria.

OTRAS MEDIDAS IMPORTANTES CON RESPECTO AL BEBÉ

La primera persona (y a ser posible única) que toque al bebé tras el nacimiento, debería ser su madre para que el bebé quede colonizado por la flora bacteriana de ésta exclusivamente (de momento),  ya que ello hará que la madre también le suministre las defensas apropiadas a través de la lactancia. Así es que si podemos dejar tranquilo al bebé en los primeros días, mejor que mejor (y así criticamos de paso lo que normalmente se ve a diario, el bebé de mano en mano “como la falsa moneda”).

Ello nos lleva a la necesidad de que el bebé tome el calostro (la primera leche que le aportará su madre) ya que éste es rico en nutrientes, pero sobretodo en defensas naturales que actúan a modo de vacunas para el bebé. Facilitar y promover por tanto esta práctica, debería de ser labor del personal asistencial.

Evitar quitar precozmente el vérnix caseoso al bebé, ya que éste contiene péptidos y proteínas con capacidad antimicrobiana que lo protegen. No tengamos prisa por bañar al bebé, mientras más tardemos, mejor.

Promover la lactancia materna, ya que hay evidencias científicas (en este caso sí) de que protegen frente a la sepsis neonatal.

En definitiva,  si es tu caso y eres positiva también en esto, no te asustes, ya ves.... la información es una buena compañera y si aún tienes dudas, recuerda que la persona indicada para resolverlas es tu médico o ginecólogo.