¿Por qué es importante dar Masajes al Bebé?

26.05.2014 12:17

Las ventajas de la estimulación cutánea.

La sensibilidad de la piel es una de las funciones más importantes del cuerpo y una de las que se desarrolla en un estadio más temprano.

Los famosos experimentos de  Harry Harlow con monos fueron los primeros en demostrar que para un recién nacido un contacto agradable era incluso más importante que la comida.

Desde el punto de vista físico, el masaje actúa en los seres humanos como lo hace el lamer en los animales. El acto de lamer sirve para estimular los sistemas fisiológicos y para unir a la cría con la madre.

Un proyecto de investigación del Centro Médico de la Universidad de Miami, dirigido por la doctora  Tiffany  Field, mostró unos resultados interesantes.  En un estudio se procedió a dar masajes  a veinte niños prematuros, tres veces al día durante quince minutos cada vez. El aumento de peso diario resultó ser un 47 por ciento  superior, los bebés estaban más activos y alertas y presentaron un desarrollo neurológico más maduro que aquéllos que no habían recibido nunca masajes. Además, su estancia en el hospital se redujo en una media de seis días.

La estimulación sensorial natural del masaje estimula el proceso de mielinización del cerebro y sistema nervioso. La mielina recubre los nervios (a modo de aislante en los cables de la luz) y es necesaria para proteger al sistema nervioso  y para acelerar  la transmisión de los impulsos nerviosos desde el cerebro al resto del cuerpo. Al nacer no está aún completo el proceso de revestimiento de los nervios. La estimulación acelera este proceso y mejora la comunicación entre el cerebro y el cuerpo.

Frederick Leboyer, Doctor en Medicina y autor del libro Nacer sin Violencia, nos dice en éste libro: “Las caricias, los contactos piel con piel, los masajes, todo ello alimenta al niño. Es un alimento tan necesario como  los minerales,  vitaminas y proteínas.”

 Estrés y relajación.

Los bebés, desde antes de nacer incluso (en el vientre materno) son capaces de percibir estrés. El estrés es sólo una parte del ciclo que favorece el aprendizaje. Sin su opuesto igualmente importante- la relajación-, el estrés puede producir sobreestimulación, agotamiento y shock.

El masaje ofrece estrategias de relajación efectivas a nuestro bebé/niño, incluso, podemos enseñar a nuestros hijos cómo relajar sus cuerpos ante una situación de estrés.

La capacidad de relajarse conscientemente es ya una ventaja enorme para hacer frente a las presiones ejercidas por la sociedad moderna. Aprender esta técnica durante las primeras etapas de la vida permite incorporarla al sistema natural, algo similar a los anticuerpos que protegen al cuerpo de las enfermedades.

Nuestra sociedad vertiginosa sobrecarga al niño con una dosis muy alta de información, pero no le permite llorar o gritar para liberar la tensión acumulada. El llanto, aún resulta socialmente inaceptable.

Un masaje regular proporciona a nuestros hijos un programa temprano de prevención contra el estrés, procedimiento que puede resultarnos útil en los años venideros.

 Hacia la edad adulta.

Los psicólogos estudian los tipos de conexiones que formamos en nuestra infancia para así poder predecir los tipos de relaciones que tendremos de adultos.

Las personas cuya infancia fue segura, a los que se cogía en brazos, mimaba, besaba, acariciaba, y tuvieron relaciones afectivas adecuadas con sus padres, mostraban de mayores relaciones interpersonales más estables  y de mayor calidad. Establecen relaciones confiadas y sanas con los demás, sus relaciones amorosas duran más y acaban menos en divorcio.

Por otro lado, los bebés cuya infancia fue incierta, angustiosa o pudieron recibir malos tratos, resultan ser de mayores menos empáticos con los demás. Les cuesta establecer relaciones interpersonales duraderas, sus relaciones carecen de confianza e intimidad, sus amistades y sus relaciones amorosas están teñidas por los celos, por problemas de entrega y por miedos diversos.

Los vínculos de confianza y amor, las innumerables lecciones de amor, ternura, calidez, apertura y respeto que están presentes en la rutina del masaje, acompañan a la persona hasta llegar a la edad adulta.

Tus manos pueden aliviar.

A menudo, los bebés pueden experimentar pequeños trastornos propios de su condición de ser inmaduro. Cólicos del lactante, problemas de estreñimiento, bronquitis y bronquiolitis, congestiones nasales, dentición, nerviosismo, etc. Son trastornos habituales en los bebés y están presentes desde el principio de su existencia, y a menudo, suelen ser los motivos por los que los padres contactan con nosotros, ya que han oído que, mediante el masaje infantil, pueden aliviar enormemente a sus hijos y desean aprender estas técnicas.

Mediante la enseñanza de las técnicas de masaje infantil, se da a los padres la herramienta necesaria para aliviar todos estos procesos, así como para ayudar a regular las funciones fisiológicas del cuerpo de sus hijos.

La importancia de los vínculos afectivos.

Los vínculos son la “única relación entre dos personas que perdura a través del tiempo”. Está comprobado que mecer, besar, y mimar, son indicadores del desarrollo de los vínculos.

En el lenguaje cotidiano, por vínculo afectivo entendemos el amor que se desarrolla entre padres e hijos, ya se trate de un hijo biológico, como adoptado.

Para establecer este vínculo emocional, de debe facilitar a los padres un contacto precoz con su recién nacido.  En estudios realizados en hospitales, se demuestra que en aquellos casos en los que se ha fomentado y dado la oportunidad a la madre de tocar precozmente a su bebé, las madres consiguieron crear este vínculo a las pocas horas o días del nacimiento de su hijo, mostrando luego un mayor acercamiento y un comportamiento mucho más sosegado ante las necesidades de su bebé. Estas madres conseguían amamantar a sus hijos con más facilidad y los pequeños ganaban peso con más rapidez. Estos niños presentaban un CI bastante más altos a la edad de tres años (según los estudios de Standford-Binet) que aquéllos que habían sido separados de sus madres.

Entre los elementos importantes que ayudan a crear un vínculo entre padres e hijos cabe citar el contacto ocular, el contacto cutáneo, la voz del progenitor y la respuesta del niño, así como la activación de las hormonas maternas y paternas por el contacto con el niño.

Aunque todos estos elementos se ponen en juego durante el masaje, los elementos vitales que refuerzan los vínculos afectivos son el contacto ocular, el contacto cutáneo, la vocalización y la comunicación, las respuestas del bebé a l progenitor, así como la “danza” de aprendizaje entre ambos.

Afortunadamente para todos nosotros, tocar es fácil, no se necesitan habilidades especiales para ello. La intuición es algo que está presente en los padres desde el mismo momento en el que sus hijos son apenas un puñado de células. El masaje intuitivo es algo que siempre será útil a cualquier padre/madre que desee acercarse a su bebé, aunque no haya recibido instrucciones sobre ello.

“Tener un bebé en brazos, según el neurólogo Richard Restak, es uno de los factores más importantes para su desarrollo mental y social. Los efectos de este buen desarrollo, no sólo influirán en su infancia, sino que determinarán en buena medida el comportamiento emocional del adulto”.

Para dar un masaje a tu bebé, debes mimar hasta el infinito el más mínimo detalle. Es importante que ambos estéis cómodos y  que el bebé y su progenitor, se puedan entregar el uno al otro en un ambiente de absoluta confianza e intimidad.

El masaje infantil enriquece tanto a padres como a hijos y establece una tradición de tacto que reforzará la relación con tu hijo.

Es una manera maravillosa de llegar a conocer a nuestros hijos y de pasar un tiempo especial con ellos desde que nacen.

El tacto ejerce en el bebé una función tan importante como la propia respiración o la alimentación.

El tacto, lo que los educadores de masaje infantil llamamos la “nutrición afectiva” ayuda a potenciar la motricidad de tu hijo, le hace crecer  en estatura y peso, y ayuda a mejorar su desarrollo psicoafectivo.

Acelera la maduración de su sistema nervioso, motor del organismo.  Activa su sistema endocrino, madura sus pulmones y le ayuda a respirar. Acelera la producción de anticuerpos por parte de su sistema inmunológico. Tonifica sus músculos y huesos y le prepara para el crecimiento.

Ayuda a regular el funcionamiento de sus órganos vitales: corazón, pulmones, intestinos, riñones………y un sinfín de “ventajas médicas” más…..

Pero sobretodo…

Un masaje es la manera más preciosa de decir hola a tu bebé cuando llegas a casa.

Un masaje es la manera más increíble de calmar a un bebé ahogado en llantos.

Un masaje es la forma más maravillosa de comunicarte con tu bebé y escuchar qué tal se siente.

Un masaje es ese beso curativo para los dolores de tripita de tu hijo.

Un masaje es el momento en el que para mí no existe nada más que mi bebé.

Un masaje es la manera en que tu hijo te mira y se emociona cuando lo tocas.

Un masaje es la forma más impresionante de transmitir a tu bebé el amor que sientes por él.

Un masaje es la manera en que aprendo día a día a ser mejor madre/padre para él.

 

No te pierdas esa experiencia por nada del mundo.